Frases de James Russell Lowell

James Russel Lowell fue un poeta, crítico y diplomático. Nació en Cambridge, Massachusetts, EEUU el 22 de febrero de 1819 y murió 12 de agosto de 1891 en el mismo estado.

Se graduó en la Universidad de Harvard en 1838 y publicó su primera colección de poesía en 1841. En 1844 se casa con Maria White, junto con quien se involucra en la causa abolicionista.

Fundó el periódico The Pionner y publicño A Fable for Critics, poema satírico en el cual critica a sus colegas de la época.

En 1877 fue embajador en España y más tarde lo fue en el Reino Unido.

Frases célebres de James Russell Lowell

Los libros son abejas que llevan el polen de una inteligencia a otra.

Más vale un abrojo de experiencia que toda una selva de advertencias.

La soledad es necesaria para la imaginación como la compañía es necesaria para el carácter.

Bienaventurados los que no tienen nada que decir, y que resisten la tentación de decirlo.

Antes de que el hombre nos hiciese ciudadanos, la inmensa naturaleza nos hizo hombres.

En general, quienes no tienen nada que decir invierten el mayor tiempo posible en no decir nada.

En la balanza del destino, el músculo no pesa nunca tanto como el cerebro.

Los humanos no saben lo que poseen en la Tierra. Será porque la mayoría no ha tenido ocasión de abandonarla y regresar después a ella.

La mejor manera de lograr el éxito es no preocuparse por si se podrá o no se podrá lograr.

Las desgracias más temidas, de ordinario, son aquellas que no llegan jamás.

Es por la presencia de ánimo en las emergencias que el carácter se prueba.

Morirá sin cumplir su labor quien espere que se la señalen.

Una espina de experiencia vale más que un bosque de advertencias.

La democracia otorga a cada uno de los hombres el derecho a ser el opresor de sí mismo.

Si la juventud es un defecto, es un defecto de que nos curamos demasiado pronto.

¡Cuánta confianza nos inspira un libro viejo del cual el tiempo nos ha hecho ya la crítica!